sábado, 28 de noviembre de 2015

Trofeo Jose Cano 2015. Canillejas. La crónica.

Por fin un dorsal en mi pecho
Después de exactamente 9 meses, un parto, vuelvo a escribir unas líneas en este humilde blog.
La batalla contra mi maldita lesión aún no ha finalizado pero al menos he mejorado lo suficiente para poder correr con asiduidad. Os hablaré del proceso de recuperación en una próxima entrada.

El domingo pasado fue un día especial, por primera vez en 2015 he sido capaz de ponerme un dorsal. No para competir a mi nivel (que ahora mismo es paupérrimo) pero sí para disfrutar de nuevo del ambiente de las carreras.

El evento fue el Trofeo José Cano, la de Canillejas de toda la vida. Siempre me gusta empezar la temporada en esta carrera. De hecho, he estado allí los últimos cinco años (2011, 2012, 2013 y 2014).

La organización de la prueba es correcta, pero otro año más he notado que es un carrera en decadencia en lo referente a su popularidad entre los corredores madrileños. Menos participación, siendo posible inscribirse la misma mañana del evento. A mí personalmente no me desagrada, el circuito me gusta y prefiero disfrutarlo con cuanta menos gente mejor. El tiempo acompañó, día fresco pero soleado, perfecto para correr.
Bolsa del corredor (Canillejas 2015)
Como hice en 2014 corrí acompañando a mi padre, algo que me encanta y más en esta ocasión porque era la carrera que mi progenitor tenía entre ceja y ceja como objetivo de sus entrenamientos.
Los kilómetros acumulados desde el verano por su parte han dado su fruto en forma de marca personal en un carrera muy bien corrida, de menos a más, sin quemarse en las cuestas de Arcentales y llegando con mucha fuerza a los 3 kilómetros finales, que salieron holgadamente por debajo de los 5 min/km.

Resultado final: marca personal de siempre con casi sub 52. Mi padre ayer cumplió 64 años, no está nada nada mal. Yo desde luego firmo estar dentro de 30 años en condiciones y con ilusión de seguir dándole a la zapatilla.
Liebreando a mi padre

Clasificaciones
Vídeos gentileza de Corriendovoy
Fotos de acción gentileza de Eduardo Sáez, edutri3

sábado, 28 de febrero de 2015

Seguimos peleando con el tibial posterior

TENS para mi tibial posterior
Las semanas van pasando y yo sigo con mi particular viacrucis: la lesión en el tibial posterior que está provocando que me pase la temporada en blanco.

La batalla empezó a principios de noviembre y a día de hoy la guerra continúa. Para no aburriros demasiado os hago un resumen rápido de la evolución de la misma:

- Empecé con las molestias el cara interna del tobillo derecho tras un rodaje normal y corriente en noviembre.
- Tras probar los clásicos remedios que todos los corredores utilizamos cuando tenemos un lesion (Traumeel, hielo, alguna sesión de fisioterapia...) decidí parar unos cuantos días de correr.
- Al retomar la carrera a pie, el dolor no sólo no se había ido sino que iba a más, llegando a dolerme de manera intensa incluso caminando.
Quitándome el mono con la bici
- El siguente paso fue ir al traumatólogo, hacerme una resonancia y obtener el correspondiente diagnóstico, que fue bastante descorazonador. El pie derecho estaba en bastante mal estado: esguince crónico del ligamento peroneoastragalino anterior, tenosinovitis de los tendones peroneos, tibial posterior y flexor común de los dedo, aunque donde yo siento el dolor es en la inserción y tramo final del tibial posterior.
- La causa de la lesión parece ser pronación excesiva provocada por un pie bastante plano. Curioso no haber notado nada en más de 10 años como corredor.
 - Para intentar recuperar, me recetaron 25 sesiones de rehabilitación y unas plantillas, y por supuesto, nada de correr (el último día fue el 6 de enero, mi regalo de Reyes particular)
- Y a ello me puse. A día de hoy he terminado la rehabilitación que consistió en masaje transverso profundo y TENS, y he pasado a la siguiente fase: fortalecer toda la musculatura del pie, el gemelo, el sóleo y el tibial para tratar de evitar las plantillas y poder volver a correr sin dolor.
Crudo invierno en la sierra madrileña
Para quitarme el mono y mantener la forma mínimamente sin perjudicar la recuperación, he estado haciendo bicicleta, sobre todo en casa en el rodillo pero también en la sierra los fines de semana aunque el tiempo no ha acompañado mucho.

A día de hoy estoy ya en fase de resignación. Esta lesión es de recuperación muy lenta, llevo ya muchas semanas KO y mi único objetivo de aquí al verano es poder volver a rodar una horita sin dolor. Ojalá lo consiga, desde luego por mi parte no va a quedar.

Los que estéis sanos disfrutad de cada rodaje, de cada serie, de cada competición como si fuera la última. No os podéis hacer idea de lo que se echa de menos que te dé el aire en la cara corriendo por cualquier parque cuando no lo puedes hacer.
Vista de la Pedriza desde mi bici de montaña